Lo que necesitará para todo el año

2020 no fue un año fácil. 2021 parece ser igual de difícil. Tendremos que reunir todas nuestras fuerzas para continuar.

En esta época del año, me gustaría animarles al decirles que es perfectamente normal anhelar cambios ante lo que estamos viviendo y a pesar de lo que estamos enfrentando. A veces nos desanima pensar que el escenario del año pasado podría prolongarse o repetirse una y otra vez. No sucumbas a ese pensamiento y no dejes que domine tu mente. Quiero animarles a perseverar y a no rendirse. Y, sobre todo, a ¡no perder la esperanza! Con esto en mente, aquí hay 5 claves que pueden ayudarte a aprovechar al máximo este año:

1- ESPERANZA

Esperar no es algo trivial en sí mismo. Por supuesto, cada año trae su paquete de desafíos y dificultades. Nadie está exento. Hay cosas que podemos prever y planificar, y otras, totalmente imprevisibles, que nos afectan al máximo desviando, a veces, nuestra vida de su curso. Pero a través de todo lo que la vida trae, nunca debemos perder la esperanza. La esperanza es mucho más que una medida de emergencia ante situaciones desesperadas. Es una fuerza, un poder que alimenta nuestro deseo de lo que es posible. La palabra «esperanza» se encuentra casi 130 veces en la Biblia. Dios desea que no sólo no perdamos la esperanza, sino que la cultivemos en nuestra vida como una posesión preciosa, como un ancla fijada en el corazón de Dios y a la que nos aferramos firmemente.

Espero en el Señor, mi alma espera, y aguardo su promesa. Salmo 130:5

2- APOYO

Es una ilusión creer que podemos superar esto solos. Todos necesitamos apoyo y ayuda en determinados momentos de nuestra vida. Nadie puede decir que no necesita a nadie. La idea de buscar ayuda sigue suscitando temores y sentimientos de culpa, especialmente en los círculos cristianos. Miedo a ser incomprendido, a ser juzgado como rechazado. Miedo a que la gente crea que nos falta fe o que no confiamos en Dios. Por eso, en esos momentos, la gente se aísla y queda prisionera de su infelicidad y su sufrimiento. He pasado toda mi vida adulta ayudando a la gente necesitada y tratando de convencer a la iglesia de que eso es lo que debe hacer. ¿Por qué? Porque la necesidad está ahí. Y que las personas sufren en secreto a pesar de que podrían tener acceso a apoyo, ayuda y sobre todo amor. Por eso también he puesto en marcha esta formación llamada «Soluciones en Consejería», cuyo objetivo es que los creyentes sean enfermeros espirituales capaces de ayudarse y cuidarse mutuamente. Así que, por favor, no dudes en buscar ayuda. No te fijes en lo que puedan pensar o decir los demás. Al fin y al cabo es tu vida y no la de ellos.

«Por lo tanto, debemos apoyarnos y confortarnos mutuamente, ayudarnos, aconsejarnos, asesorarnos. La verdadera medida de un hombre se revela en la adversidad. No lo debilita, sólo muestra quién es realmente.» Thomas à Kempis

3- PERSPECTIVA

La esperanza nunca mira hacia atrás, sino hacia adelante. Nuestro pasado de fracasos y decepciones alimenta inevitablemente la desesperación al sabotear las perspectivas de un resultado futuro. Los tiempos difíciles no son eternos. Debemos aferrarnos a esa perspectiva. El Dios al que servimos y adoramos es el Dios de los resultados inesperados. A pesar de la oscuridad de la noche, Él es la luz que disipa las tinieblas que constantemente nos rodean.

«La esperanza comienza en la oscuridad, una esperanza terca y obstinada que te mantiene en pie e intenta hacer lo correcto para que finalmente amanezca. Espera, observa, trabaja y no te rindas.» Ann Lamott

4- OPORTUNIDAD

Cuando se nos pone a prueba, tendemos a retraernos. No te aísles más. Puedes perder oportunidades que te lleven a resolver tu situación. Mira hacia adelante. Mira al frente y avanza. A pesar de los miedos y las dudas, te debes a ti mismo seguir caminando. Las oportunidades que no puedes ver ahora te esperan más adelante en el camino de la vida.

«Aunque el tiempo parece volar, nunca se mueve más rápido que un día a la vez. Cada día es una nueva oportunidad para vivir tu vida al máximo. Con cada día que amanece, encontrarás docenas de bendiciones y oportunidades de cambio positivo. No dejes que tu HOY sea robado por el pasado o por un futuro incierto. Hoy es otro día.» Steeve Maraboli

5- INICIATIVA

Esperar no es sólo quedarse quieto hasta que se produzca el cambio, sino, trabajar por él. El resultado de lo que nos afecta no ocurrirá sin nosotros o sin nuestra participación. La esperanza es un principio activo, no pasivo. Debemos ser capaces de actuar y confiar en Dios. Desgraciadamente, muchos creyentes están adormecidos en su fe y sus creencias. Una fe malsana anestesia y paraliza. Una fe sana estimula, motiva, da energía y nos mueve a la acción.

«La esperanza conduce a un mejor rendimiento, más éxito y felicidad. Es tanto la creencia en un futuro mejor como la acción que hace realidad esa creencia.» Shane J. López

 6- REFLEXIÓN

La esperanza no es algo irracional. No hace a un lado al pensamiento y la reflexión. Por el contrario, la mayoría de las veces, la esperanza nos hace ver lo que nos sucede de manera diferente. Nos hace pensar de forma diferente para actuar de forma diferente. La esperanza es la creencia de que el futuro será mejor. Está relacionado con una visión optimista de la vida. Pregúntese: ¿soy optimista o pesimista por naturaleza? Aunque descubras que eres más pesimista por naturaleza, no significa que no puedas cambiar. Recuerda que el optimismo está relacionado con la esperanza y, al igual que ésta, puede cultivarse.

Hijo mío, que estas enseñanzas no se aparten de tus ojos, conserva la sabiduría y la reflexión: serán la vida de tu alma y el adorno de tu cuello. Entonces andarás con confianza en tu camino, y tu pie no tropezará. Cuando te acuestes, no temerás; y cuando te acuestes, tu sueño será dulce. No tengas miedo de un terror repentino ni de un ataque de los malvados, porque el SEÑOR será tu confianza, y él guardará tu pie de todo peligro. Pro 3:21-26

Recuperemos el poder sobre nuestras vidas sabiendo que Dios está de nuestro lado. Fíjate que no he dicho «creer» como si tuviera que convencerte sino «saber» como algo natural y seguro que Él está ahí y decirte a ti mismo: «¡Dios está ahí! Todo saldrá bien. »