¿CÓMO SACAR LO MEJOR DE LA VIDA?

¿Qué es lo que hace que algunas personas parezcan sacar el máximo provecho de la vida, mientras que otras parecen estar constantemente luchando con dificultades y preocupaciones sin poder salir de ellas?

Basta con observar a los que nos rodean para descubrir que son pocos los que realmente sacan lo mejor de la vida. Por supuesto, la vida no es fácil y hay muchas desigualdades de una sociedad a otra. Sin embargo, sería un error suponer que las condiciones al iniciar la vida determinarán invariablemente la calidad del resto de la vida. Hay muchas personas que han superado las circunstancias desfavorables “del inicio” para construir una vida con sentido. ¿Cómo lo hacen? ¿Cuál es la clave? ¿Es suficiente la fe o pueden entrar en juego otros factores?

Hay personas que arruinan sus vidas por completo. Se encuentran en circunstancias dolorosas que a veces, les llevan a tomar conciencia de su condición y, por la gracia de Dios, a dirigirse a Él para acceder a una vida nueva. Esta es la fuerza y la belleza del cristianismo. Pero, también, hay millones de creyentes que, a pesar de haber conocido la posibilidad de esta nueva vida, deciden dejar pasar esta “segunda oportunidad”. Este caso es peor que el primero porque se vuelve más difícil ofrecerles otra opción de la que ya conocen, al menos al principio.

¿Y qué hacemos? ¿Hay alguna esperanza? ¡Claro que sí! La respuesta está en 3 factores simples, pero que requieren esfuerzo, voluntad y disciplina.

1.         La capacidad de resolver problemas

2.         El desarrollo de estos dones y habilidades

3.         La capacidad de aprovechar las oportunidades que se nos presentan

Tómate un momento para reflexionar en el primer punto. Quizá piensas: «¡Pero yo no quiero problemas…! » La realidad es que la vida es una serie de problemas que hay que resolver cada vez que se presentan. Problemas en el trabajo. Problemas en casa. Pequeños problemas con los niños y grandes problemas con los adultos. Problemas materiales, emocionales, familiares. Problemas personales o de pareja. De todos modos, no importa a qué te dediques, te pasas el día resolviendo problemas.

Muchas personas flaquean ante los problemas al negarse a reconocer que la vida es dura y que hay que disponerse y prepararse para afrontarla mejor. Tiran la toalla en lugar de aprender a resolver sus problemas. Recuerda que los problemas son como las facturas. Si no las pagas a tiempo, tendrás que pagarlas con intereses después.

«Una vez que reconocemos que la vida es difícil, una vez que lo entendemos y lo aceptamos, la vida deja de ser difícil. Porque una vez que aceptamos esa realidad, la cuestión deja de importarnos.» Scott Peck

De hecho, se trata de que cada uno de nosotros desarrolle una perspectiva diferente de los problemas.

Perspectiva equivocada                                            Perspectiva correcta

Los problemas no tienen solución                            Los problemas tienen solución

Los problemas son permanentes                              Los problemas son temporales

Los problemas son anormales                                  Los problemas son parte de la vida

Los problemas nos hacen miserables                       Los problemas nos hacen mejores

Los problemas nos abruman                                     Los problemas nos estimulan

Suelo decir que un problema sin resolver es un problema sin resolver. ¿Simplista? No. ¿Realista? Sí. Un problema no resuelto está destinado a repetirse, a crecer, a complicarse y a multiplicarse. Así que nos conviene actuar y reaccionar.

«No te ahogas porque te caigas al agua. Te ahogas porque te quedas ahí.” Edwin Louis Cole